Cada día es más frecuente encontrar personas de nuestro entorno a las que les ha sido diagnosticada una alergia o una intolerancia alimentaria. A medida que mejoran las herramientas diagnósticas y el conocimiento médico, es más fácil identificar la población con problemas de salud causados por ciertos componentes alimentarios. La solución en todos los casos es una dieta que evite el componente dañino. Consecuentemente, la industria alimentaria debe responder a la demanda creciente de productos seguros para cada caso.